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Y así fue
como un día cualquiera,
dejándome en una tristeza absoluta,
se marchó de mi vida...

Los motivos... nunca los supe.
Simplemente me dejó
con un "hasta luego"
que parecía un "adiós"
y con un amargo sabor a
"seguiré mi vida sin ti..."

Nada era lógico...
decía que yo invadía
su soledad, su mundo;
que no importaba
cuántas personas
tuviera a su alrededor,
él, prefería su silencio...

Ese maldito silencio
que siempre
se interpuso entre nosotros;
esos deseos de decir todo
sin decir nada;
esas benditas ganas
de sentir ganas...

Y así fue
como el tiempo
fue arrancando
sus huellas de mi ser,
dejando cicatrices
difíciles de borrar,
de heridas
que permanecen ocultas...

Esas mismas heridas
que desangraron mi alma,
haciéndome un ser humano
desconfiado, incapaz de encontrar
lo que tanto buscaba...

Heridas profundas,
punzantes, desgarradoras;
de ésas que se sienten muy adentro,
y que conoces las fuertes marcas
que dejarán sin poder evitarlo;
negándote a ti mismo
la posibilidad de sacarlas.

Y me pregunto todo el tiempo:
¿cuál mi culpa?
entregarle este fuerte sentimiento;
este amor tan intenso
que ardía en mis venas
y quemaba mi cuerpo,
para luego dejar
sólo cenizas...

Esas mismas cenizas
que el viento se ha llevado,
y que por más que quiera intentarlo,
nunca más podrían hacer de mí
lo que antes era,
pues muchas de ellas
en la hoguera se quedaron...

Y así fue
como en fragmentos dejó mi vida;
esos mismos fragmentos
que se esparcieron en el horizonte
y que son parte
de un rombecabezas
imposible ya de volver a armar...

Igual de imposible
como lo fue nuestra relación;
una relación absurda
donde de su parte reinaba
la ley del Talión:
"Ojo por ojo, diente por diente"
y que no nos permitía
entregarnos sin temor...

Y así fue
como el amor,
en dolor se fue disfrazando,
y el dolor en desesperación,
y la desesperación en un nido
de sentimientos mezclados
donde lo que prevalecía
de esa fuerte herida,
era sólo el recuerdo...

Un recuerdo cruel,
doloroso, de incertidumbre;
donde la nada pierde su todo;
donde el nombre pierde su nombre;
donde no hay motivos
para tener motivos;
donde se abrazan
la cordura y la locura,
sembrando dudas...

Dudas que no tienen razón de ser,
pues de su parte todo fue dicho...
¿para qué buscar
donde no he de encontrar?
¿para qué soñar
donde sólo habrá pesadillas?
¿para qué vivir
esperando un regreso
que no ha de llegar...?

Y así fue
como un día cualquiera,
dejándome en una tristeza absoluta,
se marchó de mi vida...

Mÿçh꣣ë
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