
simplemente siempre te anunciaba mi ausencia,
sin embargo, esta vez nada te dije...
Y es que ya no podía soportar tu forma de ser;
cuando más feliz me sentía, con una sóla
palabra
me derrumbabas; hacías trizas mi alegría...

Será que estabas ya tan amargado de la vida,
que todo te parecía mal, o tal vez que pretendías,
que yo me ajustara a tus variaciones de carácter.
Siempre he sido alegre, mas lo que contigo
en un principio se transformaba en felicidad,
comenzó a tornarse en tristeza, en lágrimas...

Comenzaste a cambiar, ya no eras el loco alegre
que compartía mis locuras, mis desenfrenos;
te volviste seco, indiferente, demasiado pesado...
Tal vez siempre lo fuiste, mas no ante mis ojos,
y lo que amaba de ti se fue muriendo poco a
poco.
¿Acaso creías que soportaría tus desplantes para
siempre?
"No quiero hablar con nadie"...me decías
fríamente
cuando intentaba buscarte la vuelta para charlar,
sinceramente me cansé de ti, de tu inseguridad...
Esta vez, me marché para siempre,
silenciosamente,
llevando conmigo el ver que la vida sigue sin ti,
después de todo, nadie es indispensable en este
mundo...

Lo que más me duele es que aún hoy no lo entiendo,
creo que nunca lo entenderé y eso es lo peor,
pero prefiero seguir mi camino y esperar un mañana...
Un mañana sin ti, lleno de ilusiones nuevas,
porque me marché de tu vida un día, muy
decidida,
y esta vez... te aseguro...¡para no regresar
jamás...!

Mÿçh꣣ë
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