Hace un tiempo... te mecía en mis brazos; eras tan
pequeñita
Tus ojitos parecían dos pequeños faros que alumbraban mi vida en ese
momento. Tu carita resplandecía y tus manitas tan pequeñitas me hacían
sentir una gran ternura y mientras, reflejabas una sonrisa tan
hermosa en tu diminuto rostro que, me llenaba del más grande y puro
amor...
Así, fui viéndote crecer; cuando comenzabas a explorar las cosas, querías
tocarlo todo. Era demasiado para ti. Disfruté tus primeros pasos y no
imaginas la alegría tan grande que sentí, cuando por primera vez me
llamaste: "Mamá..."
Siempre fuiste tan especial...eras tan inteligente; aprendías todo tan
fácilmente...imaginaba
celebrar tus quince...tu boda...te veía toda una profesional...
Ya en la escuela, eras tan aplicada. Nunca tuve una queja de ti; tus
notas excelentes...llegabas de la escuela a estudiar porque veías una
gran responsabilidad en ello. Tus compañeritos de la escuela, te querían
mucho; te veían como una amiguita muy buena que, le gustaba compartir y
ayudar a todos...
Te gustaba jugar como a todos los niños de tu edad, correr, cantar,
bailar; te divertías mucho. Me contabas todas tus hazañas en la escuela
y en tus juegos, compartíamos mucho...
Pero hoy, hija adorada, hija de mi alma y de mis entrañas, eres sólo
un ángel más en el cielo. Aun no sé cómo soportaré esta pena tan
grande; este dolor que desgarra mi alma y mi corazón que apenas puede
latir porque te he perdido. Porque nunca imaginé que yo, tuviera que
asistir a tu entierro...Ver tu cuerpecito tendido sin vida, sin poder
hablarme; sin poderme decir nuevamente: "Mamá..."
Ya no te veré mi amor...Ya no veré esa sonrisa en tu rostro cuando me
traías una buena noticia. Ya no podré disfrutar de tu presencia, de tu
llanto, de tus caricias, de tu ternura...Ya no podrás andar de mi mano por la vida, porque esa misma vida te ha
arrebatado de mi lado... y siento un desconsuelo tal, que no se si tendré
fuerzas para luchar y seguir adelante, pero quiero que sepas que, te amé
y te amaré con todas las fuerzas de mi ser.
Quiero que me perdones si en
algún momento fui injusta contigo, si cometí algún error...nadie nos
enseña a ser madres...quiero que entiendas que siempre quise lo mejor
para ti
y que aunque ya no estés físicamente conmigo...¡siempre estarás presente en mi corazón...!
Ahora estás en un lugar más hermoso...al lado de quien te envió
prestada a mis brazos. Estás con otros angelitos que, como tú, vinieron
a cumplir un propósito en esta vida... y sé que, desde allá arriba,
velarás por los que te quisimos tanto y que siempre te recordaremos, porque ahora
eres..."un ángel más en el cielo..."
Este escrito, lo hice
pensando en el dolor que sienten las madres
que pierden a sus hijos repentinamente a corta edad...
esos niños que vinieron a cumplir un propósito en la tierra,
además de brindar alegría a sus hogares y a todos los que le rodean...
ellos son ahora...ángeles en el cielo!!!
Dedicado con
cariño a todos esos niños que han perdido sus vidas repentinamente.
Espero les haya gustado...