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Susana, era una de esas amigas que se daba por entero a la amistad. Yolanda, era su mejor
amiga; compartían
mucho, aunque ésta amaba su soledad y era muy reservada en sus
cosas.
Susana en cambio era muy extrovertida. Se caracterizaba por ser sociable,
alegre, divertida, pero a la vez tenía un débil
corazón, frágil de espíritu; ya verán por
qué digo esto, al final de la historia.
Susana tenía un gran amor...esta persona era todo en su vida, su amanecer, su atardecer, llenaba y giraba
alrededor de todo lo que ella tenía. Esa era la razón de su alegría, de sus pasiones, de sus risas...

Un día, se enteró que el amor de su vida, ése por el cual ella todo lo
esperaba, todo lo daba, la había engañado
ruínmente...había encontrado otra persona en su
vida...de más está decir que para Susana, esta situación fue
desgarradora; sus fuerzas mermaron; se descuidó en su
persona; vivía sólo por vivir; respiraba sin sentir en su
aliento ese fluir de su propia respiración, en otras
palabras, se había sumido en la auto-destrucción.
Yolanda estuvo con Susana durante todo ese
tiempo, dándole su apoyo, su cariño; ayudándole a sobrellevar esta
pena, aconsejándola; tanto era el cansancio mental que esta situación traía a
Yolanda que, la pobre ya estaba
enfermando también, pues vivía los problemas de su amiga como si fueran
propios.
Cada día, Susana llamaba a
Yolanda a cada 5 minutos para contarle cómo se sentía, y llegado el
momento, Yolanda comenzaba a deprimirse, a
sentirse perseguida por su amiga; cuando no la
llamaba, iba a la casa, pero siempre buscaba la forma de dar con
ella; era su forma de sentirse mejor y de
desahogarse.

Un día Yolanda, agotada y agobiada por esta
situación, decide esconderse; refugiarse en sí
misma. No coger
llamadas telefónicas...en otras palabras, escapar de su amiga...
RING, RING!!! -suena el teléfono- Yolanda no cogió la
llamada reconociendo el número de Susana; dejó que su
contestador automático la respondiera, de hecho, apagó su teléfono para no recibir más llamadas ese día...su
situación era tan frustrante que, decidió no saber de nada ni de nadie durante ese día...

Al otro día sintiendo remordimientos porque sin querer se sentía que le había dado la espalda a alguien que
necesitaba su ayuda; decide revisar sus mensajes y en efecto...en su contestador había un mensaje de Susana que
decía:
"Querida amiga, sólo te llamo para
despedirme...siempre fuiste la única persona en la cual
confié; la cual me
escuchaba y me brindaba su cariño. Aquélla que, yo sabía que no importara cuán ocupada
estuviera, me tendería su mano, me brindaría un consejo...¿sabes? esta vez te llamé como en veces
anteriores, buscando respuestas; intentando buscar una salida a estos males que me
aquejaban, pero hoy no te encontré, y créeme, no sabes cómo me
duele no despedirme personalmente de ti, porque simplemente no tengo fuerzas para seguir
viviendo...Me he
tomado un frasco completo de pastillas y no hay nadie a mi
lado; ni siquiera estás tú mi amiga del alma, pero
quiero decirte: "Gracias por haber sido la
mejor; por haberme soportado; por haberme querido
tanto...asimismo quiero decirte que, esté donde esté, siempre voy a recordarte y a quererte, porque más que mi amiga, fuiste mi
herma....."
El mensaje no tuvo un final completo...Yolanda apenas podía sostenerse en
pie; no podía creer que aquélla, su
amiga de siempre, ya no estaría más a su lado; ya nunca más la volvería a
ver y lo peor, nunca
podría arrancar de su vida, el remordimiento de
saber que, ¡ella pudo haber evitado esta
tragedia y no lo hizo...!
~~Mÿçh꣣ë~~
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