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 ¡Cuánto tiempo sintiendo
este vacío;
esta soledad que inunda mis espacios
que, están sedientos de una palabra
que pueda levantarme de éste frío suelo
donde mi alma se sumerge, y que no logra
salir a flote, a pesar de las ganas existentes!
¡Cuánto más he de esperar... !
mis ilusiones cada vez más lejanas
me recuerdan a cada instante
la necesidad que tengo
de todo lo que en esta vida
a veces sobra, a veces falta,
mas no deja de ser necesario...

Recuerdo en tiempos pasados
donde jugaba a vivir en un castillo;
esperando que mi reinado fuera uno
de mucha prosperidad donde hasta
mis fieles súbditos, fueran bendecidos
con dones especiales; donde la tristeza
no existiera; donde la zapatilla de cristal
no hubiera sido sólo un cuento de Cenicienta.
Mas la realidad nada más lejos de eso;
no hay castillos; no hay carrozas;
ni siquiera las calabazas que pudieran
convertirse en ello, o los tiernos ratoncitos
que hasta de choferes sirvieron.

No hay reloj que marque las campanadas
de la medianoche para tener que salir
corriendo antes de perder el brillo
y la hermosura de esa noche;
ni siquiera existe horario de un pasar
de un sueño a otro, de un segundo a otro...
Pero, para qué un horario,
un reloj o un tiempo,
si al final el tiempo es lo de menos,
pues se agota sin percatarnos
de que cada segundo que perdimos
no se repetirá nunca;
jamás de los jamases.

Al menos no existe la odiosa madrastra
ni las hermanastras envidiosas que aparecen
en el cuento, aunque a veces, éstas,
se encuentran hasta en la vida real.
¿ Vida real... ?
En ocasiones me pregunto: "si es real la vida
o si no es un simple pasar que nos encierra
en lo que es nuestra fantasía terrestre;
donde vivimos un tiempo contado,
con ideas posiblemente absurdas:
de necesitar, de querer lograr,
de querer soñar, de querer volar..."

Mÿçh꣣ë
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