|

No es fácil sentarse a escribir, cuando no sientes esa llama dentro de
ti; es como si todo tu cuerpo de pronto se
apagara y la luz que normalmente fluye; espontáneamente de tus pensamientos, se hubiera
fundido.

Tus dedos no corren con
fluidez y esas sensaciones que te llenan y te llevan a decir lo que sientes, en ese momento,
-simplemente- no existen. No hay un motivo; sólo un gran
vacío. Tu mente está hueca; como si tu cerebro no estuviese
en tu cabeza.

Es
extraño; pero, en esos momentos intentas recrear recuerdos que viven en
ti; historias que te han contado; sueños
que has tenido; vivencias de tiempos pasados; fantasías que nunca has vivido y hasta cosas que sólo tu imaginación
produce, pero, es inútil. Es como si no fueras la misma persona.

Esa misma persona que envuelve con sus letras a sus
lectores; que intenta llevar un mensaje concreto; que plasma
tantos sentimientos diversos en una página; que si bien cuando se comienza a escribir está completamente vacía y
silenciosa, ahora se llena de todo tipo de
sensaciones.

Es un poco contradictorio el
hecho; de que mientras más solo, más herido, más triste te sientes; es cuando mejor
organizadas están tus ideas y logras desarrollarlas para crear lo que será tu sistema de
desahogo; en muchos casos
de autoprotección. Tal vez, la forma de explotar tus más intensas emociones y en la mayoría de los casos,
lograr que
la humanidad se identifique con tus escritos.

Y me pregunto...¿Qué hago escribiendo todo esto?...Es algo como sin
sentido; -hoy-
no tenía ganas de escribir. Supongo, que quiero dar a
conocer; que la poesía, es de todos aquéllos que quieren hacerla
suya; que como bien dijo
quien lo dijo ;) "De poetas y de locos, todos tenemos un poco"...y que todo lo que escribimos es el reflejo de un gran
sentir; de algo genuino que nunca nadie nos podrá
arrebatar.

Y es que
poesía, no es otra cosa...
¡que la traducción de lo que dicta el
corazón...!

Mÿçh꣣ë
©Derechos Reservados


|