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Era una niñita muy
traviesa. ¡Naturalmente por su edad!
Apenas tenía 5 añitos. Vivía con su
padre. Su madre murió de parto. Vivían en un apartamento muy
hermoso; alfombrado totalmente, bastante
cómodo. ¡Mucho sacrificio le costó a su
padre! Trabajaba demasiado, para poder cubrir las necesidades de su
pequeña.
Un día, la niña derramó un vaso de jugo en la alfombra
nueva. Su padre al ver esto ¡se puso
furioso! Su rostro se desfiguró de la
rabia: "¿Cómo pudiste derramar ese jugo en la alfombra que tanto trabajo me ha
costado?" -le gritaba- mientras conseguía una soga que tenía guardada.
¡El coraje lo cegó! Amarró las manitas de la pequeña con una fuerza tal, que la circulación de su sangre no fluía como
debía, mientras le decía: "Esto es para que aprendas y no lo vuelvas a
hacer". Pasaron muchas horas; la niña lloraba y le pedía que la
soltara; sus manitas se fueron poniendo moradas e
hinchadas,
¡hasta el punto que parecía que iban a
explotar!
Cuando el padre logró reaccionar a lo que había
hecho, ¡la soltó de inmediato! Corrió con ella al
hospital, pero tarde se dio cuenta de lo que había
hecho. Tuvieron que amputarle las manitas a la
niña; fue demasiado la fuerza que puso al amarrarlas y el tiempo que tardó en soltarla.
Cuando la niña despertó y logró ver que ya no tenía sus manitas...lo primero que hizo fue decirle a su padre:
"Perdóname
Papito; yo haré todo lo que me digas.
No volveré a derramar nada nunca más en la
alfombra, pero devuélveme mis
manitas por favor. Las necesito para poder
comer, para bañarme, para poder rezar, para poder
acariciarte"...
Su padre ya no podía remediar
nada. ¡Ahora tendría doble sufrimiento!
¡No podría con su cargo de conciencia; el saber que su
hijita perdió sus manos por su culpa,
por algo material, y saber que lo iban a alejar de ella por haber cometido maltrato
infantil...!
Los invito a la reflexión!!!
Escrito por Mÿçh꣣ë
Basado en hechos verídicos.
Dedicado
con todo respeto y cariño a los niños
que son víctimas de maltrato infantil.
Ser padre es una responsabilidad muy
grande, si crees que no tienes la
paciencia o la capacidad para manejar
ciertas situaciones con tus hijos, busca
ayuda; no hay peor enemigo que la
cólera; es algo que simplemente nos
cierra los ojos y cuando los abrimos, ¡puede que sea demasiado
tarde! |