|
 Mi eterno
amor...
¡cómo te
extraño...!
Si
pudiera, daría lo que soy
porque estuvieras a mi lado nuevamente...
¡Qué tristeza siento en mi alma
de sentir que te has ido para no regresar...!
Eras tan dulce, tan amoroso, tan especial... Creía en ti
ciegamente;
confiaba mi vida en tus manos,
como quién confía la más frágil rosa
en un jardín a punto de recibir
el impacto de un terrible huracán...
sabiendo que pasara lo que pasara,
sus pétalos no serían arrancados
por el viento impetuoso;
simplemente
porque tú me cuidarías...
¡Fueron tantas las veces
que tocamos el cielo juntos!
¡Nunca...nadie...
ha podido hacerme sentir lo que tú!
¡Eras mi todo...!
Contigo nada era imposible;
vencía mis miedos, mis dudas;
eras mi seguridad.
Mi vida se llenaba
con sólo pensar en tu nombre...

Mi ser temblaba al mínimo roce de tus palabras.
Con sólo verte llegar,
mi cuerpo se quemaba.
Era como una corriente helada
que traspasaba mis límites...
haciendo hervir mi sangre,
mis manos temblar;
mi corazón estallar,
con unos latidos
que apenas podía controlar.
¡Mis fibras se partían, eras mi
debilidad...!
¡Soñaba despierta!
Siendo toda tuya y tú totalmente
mío,
cada minuto, cada segundo.
¡Cuántas veces recreé en mi
mente
nuestro encuentro...
cómo sería el día
en que pudiera tenerte frente a mí...!
Se me frizaba mi
ser,
de sólo pensar que algún día
iba a ver tu rostro.
Sentir tus manos en las
mías;
recibir el calor de tu cuerpo;
unir nuestros labios.
Siempre
creí
que llegado ese momento, moriría;
porque el amor era tanto
que apenas me cabía en el pecho,
pero ¡qué dulce muerte...!
Hoy...
sólo eres un maravilloso recuerdo
de lo que ya nunca será,
pero no he podido evitar
que en momentos como éste,
te extrañe tanto y desee que regreses,
aun sabiendo que eso no pasará.
¡Y duele aceptarlo...
porque has muerto en mí,
como yo lo hice algún día en ti...!

~~Mÿçh꣣ë~~
©Derechos Reservados
|