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Cada sueño, cada meta sin realizar
es como una estrella en el firmamento
la cual vemos inalcanzable;
durante el día se esconde a nuestros ojos,
pero está ahí, siempre presente.
A medida que el manto de la noche
va asomándose por la ventana
del inmenso infinito, esa oscuridad
que refleja nuestros temores
y muchas veces, las barreras que
tenemos que derrumbar,
se torna en el más preciado escenario
de nuestras pasiones, y logra que
las estrellas intensifiquen su brillo
con una hermosura sin igual.
Asimismo, nuestros sueños,
mientras más lejos se encuentren
y más dificultades tengamos
que pasar para alcanzarlos,
más valiosos se tornan,
y es precisamente en ese momento
que debemos analizar que
todos los sueños son alcanzables,
y que lo importante es mantener
nuestra fe en que los mismos
tendrán su momento, su lugar...
Un sueño que no alcancemos,
no es motivo para deprimirnos
o echarnos a morir; es sólo
un inconveniente en el camino
que debemos superar,
y esperar con paciencia que
llegue el momento adecuado
para que el mismo se realice.
A veces... lo que no tenemos
o no logramos, es debido a que,
no nos convino en un momento dado
y porque tal vez, está fuera
de los designios que Dios
tiene reservados para nosotros.
Sueña pisando firme y con tus metas claras;
vive cada día con la ilusión de lograrlas;
sonríele a la vida aunque ésta te lastime,
pues no sabemos hasta cuándo la tendremos,
y por más incomprensible que nos parezca,
la vida es nuestro más hermoso sueño y nada más... !
Mÿçh꣣ë
©Derechos Reservados

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