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Esta
historia es basada en hechos verídicos,
el nombre ha sido cambiado para no
descubrir su identidad, es muy
triste pero hermosa a la vez, tuve
la oportunidad de conocer a uno de
los protagonistas de la misma y créanme,
por un instante, se detuvo el
tiempo ante mí.
Espero
les guste!!!

Mi
abuelo y yo
Todos
los domingos, en un banquito que
había frente al mar; se sentaban
Pablito y su abuelo a conversar.
Hablaban de muchas cosas. De todas
las dificultades por las cuales había
pasado Don Pablo en su vida para
salir adelante ya que su familia
era muy pobre; de los trabajos que
tuvo que realizar desde su niñez y
de todas las metas que tuvo que
trazarse hasta alcanzarlas.

También
hablaban de los estudios de Pablito; de los
deportes; de todas
las cosas que a los niños de su
edad les gusta. De lo que sería
cuando fuera grande; las personas
que ayudaría y de todas las metas
que cumpliría a través de su
vida. Pablito era un niño muy
aplicado, cariñoso, respetuoso,
tenía las mejores calificaciones
en la escuela pero sobre todas esas
cosas, amaba a su familia,
especialmente a su abuelo.

Había
un tema que nunca faltaba en sus
encuentros. Pablito siempre le decía
a su abuelito, que como era tan
viejito, cuando Papito Dios lo
llamara, él seguiría visitando
ese lugar todos los domingos y se
sentaría en ese mismo banquito
para conversar con él; orarle,
contarle sus cosas y que lo
escuchara desde el cielo. Su
abuelito le decía que se sentiría
muy feliz de que lo hiciera, pues
aunque no estuviera presente
físicamente;
su corazón siempre estaría con él;
cuidándolo y aconsejándolo.

¡Pasaron
dos meses!
Un día volví al lugar
de esos encuentros tan maravillosos
entre abuelo y nieto.
-Sorpresivamente-
cuando miré el
banquito;
¡sólo estaba Don Pablo sentado;
mirando al cielo y en oración...!
~~Mÿçh꣣ë~~
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