Jugaste conmigo
como se te dio la gana,
tomaste mi vida en tus manos
como si fuera un juguete.

De ésos que, cuando te cansas,
lo desechas sin pensarlo dos veces.

De ésos que,
vas dejándolo en fragmentos
para luego tirarlo a la basura
cuando no sirve más;
mutilando todas sus partes
sin piedad, sin remordimientos.

¡Fui tu juguete!
Ese que ya nunca más
podrás tener entre tus manos
para hacerle daño,

para divertirte, para maltratarlo.

¡Fíjate las vueltas que da la vida!
Ese día, cuando me arrojaste
con toda tu furia a los desperdicios,
llegó alguien que de mí se compadeció.

Y viendo las condiciones
en las que me encontraba,
me tomó entre sus brazos,
y con una suave caricia,
fue armando cada una de las partes
que tú habías destrozado,
haciendo que mi cuerpo
tomara vida nuevamente;
dándome la oportunidad
que un día me arrebataste de ser feliz.

Y colocó una pega especial
en mis lastimados pedazos,
para que nunca más
pudieran despegarse;
haciendo de mí, un ser especial
y enseñándome que,
con amor todo puede lograrse.

¡Ya no soy más tu juguete roto... !

Mÿçh꣣ë
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