Será un juego especial con una sola regla:
la de permanecer claros de que todo es un simple
juego,
y podrá finalizar cuando así, ambos lo decidamos.
¿De qué se trata?
Tú juegas a que me seduces
y yo a que me dejo seducir.
Tú, con tus galanterías y tus palabritas dulces,
intentarás conquistar mi corazón;
yo, con mi dulzura y ternura,
te haré creer que me has convencido.
Tú, me envolverás en tus besos, en tus caricias;
yo me dejaré envolver, entregándote mis delicias.
Me dirás que me amas sin temores,
responderé a ese amor y accederé a tus
peticiones.
Aquí no habrá perdedores,
tampoco existirán ganadores,
pues solamente es un juego,
donde nuestro único premio será
poder amarnos como no lo hicimos antes;
sin temores, sin ataduras...
para luego al final,
cada cual seguir su ruta
y recordar que algún día,
jugamos un peligroso juego,
donde nos amamos con locura.
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