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Eran aproximadamente las 9:00
a.m. Mi
niña, muy cariñosa, se había levantado muy temprano ese día, ya que era su cumpleaños. Yo tenía todo comprado para ese día, su vestido nuevo, precioso, su piñata, sus globos, en fin todo para su celebración. La noche anterior no durmió
nada; era tanta su alegría que no podía pegar sus ojitos solamente pensando en esa gran fiesta que le
tendríamos.
Había invitado a todos sus amiguitos.
¡Sus ojitos brillaban como dos luceros hermosos que alumbraban todo a su
alrededor...!

Esa
mañana,
vino hasta el auto a despedirse de
mí. Me preparaba para salir a buscar su torta de
cumpleaños.
La había
enviado a preparar especialmente para ella, y era lo único que no podía tener hasta el mismo día de la fiesta.
Con su acostumbrada sonrisa de par en par, me
dijo: "mami, estoy
contenta, ya quiero que comience mi fiesta y empiecen a llegar mis
amigos" —a lo cual
sonreí—
me despedí de ella con un "te amo mi vida, será la mejor fiesta de cumpleaños que tengas
y disfrutarás mucho". Le di un beso y un abrazo,
pero era tanta su emoción que quiso acompañarme. Le dije que se subiera en la parte trasera del auto y se amarrara el cinturón de seguridad,
pero que se apurara
porque ya estaba
tarde...

Ella abrió la puerta y la
cerró.
Dejé ir el carro hacia atrás, cuando
—de
repente— sentí un fuerte golpe... ¿Con qué había chocado?,
¡No había nada en la marquesina con lo que pudiera
chocar! Me bajé
rápidamente...para mi
sorpresa,
allí estaba
ella, su cuerpecito tendido en el
suelo,
ensangrentado,
inconsciente.
Al parecer, cuando abrió la puerta y la cerró, no se subió
al auto; decidió entrar por el otro lado, y yo por la prisa no me percaté.
¡Nunca lo habría
imaginado...!
¡Aquel ser al que un día le di la vida, en
ese segundo
—yo
misma— su progenitora, se la había
arrebatado...!
El mundo se me vino
encima...Grité como loca pidiendo
ayuda,
pero
¡ya era
tarde! Era tan frágil, que el impacto la mató de
inmediato.
"Ayúdenme por favor, mi princesita se me
muere"
—gritaba yo sin
control—
"¡Niña mía
despierta!
¡Mi amor, es tu cumpleaños y tus amiguitos te esperan, no me dejes por
favor...!
¡Diosssssssssssss!
¿Por qué a mí, por qué Señor?"...

En un segundo mi vida, en mi muerte se
tornó, pues al morir mi
niñita...
¡ la vida ya no me
importó...!
Llamé a Emergencias
Médicas; ya nada se podía
hacer.
Llegó la policía a
investigar... y aquí me
encuentro...
Me leyeron mis
derechos.
Fui acusada de
negligencia.
Me juzgaron con todo el peso de la
ley.
¡Como toda una
criminal!
¡Como si yo hubiera querido matar a lo que más
amaba...!
Ahora...
¿qué me importa estar encerrada físicamente en una
prisión, si ya no tengo a mi
hija; si mi verdadera cárcel la tengo en mi
interior?
Esa que te encierra y no
desea salir de
ti, la de la
consciencia, de tantas
dudas...
Esa que me recuerda a cada
segundo...¡cómo puede cambiar tu vida en un instante y lo que cuesta la
prisa! ¡Si me hubiera
fijado...! ¡Si me hubiera detenido a cerciorarme de que estaba dentro del
auto...! ¡Si no la hubiera querido
llevar...! ¡Si ella no se hubiera
levantado...!
Créeme,
¡vivo por
vivir...sin
sueños, sin días, sin
tiempo...!
¡Júzgame si te sientes mejor al
hacerlo!
No importa cuál sea tu
decisión.
Por mi
parte, yo me hice mi propio
juicio, y de esta cárcel no escaparé
jamás, sino para encontrarme con
ella... más
allá... en el
infinito...
¡donde las rosas dejan de tener
espinas..."
Mÿçh꣣ë
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