|

Si conociéramos la importancia que tiene una mirada,
nos detendríamos a observar, detenidamente,
cómo nos miramos a nosotros mismos y a los demás.
Las miradas suelen ser la transparencia del alma,
y es a través de ellas que podemos hablar en el silencio.
Una mirada puede significar tanto como una palabra,
tanto como una sonrisa, un abrazo o una tierna caricia.
Los ojos dicen lo que sienten, ellos no saben disimular
enojos o alegrías, nos delatan en una verdad o en una mentira.
En nuestra mirada se encuentran todos los sentimientos;
reflejan cuando estamos molestos, felices, impacientes;
su chispa invisible se hace notar a través de nuestros gestos.
Hay miradas que inspiran un tierno beso,
igualmente otras, pueden inspirar uno muy apasionado:
cargado de deseos, de pasiones, de recuerdos.
De igual forma, hay miradas de desprecio
que reflejan odio en todos sus ángulos;
que matan sin siquiera dar la oportunidad
a que los ojos que la tienen de frente
puedan tener la oportunidad de defenderse.
Las miradas hablan de lo que llevamos dentro;
de aquello que, a veces, por temor no decimos
y lo guardamos en nuestro interior con mucho celo.
Una mirada puede atar, puede evadir, puede calmar,
puede brindar apoyo, puede rechazar, puede vencer,
y hasta puede delatarte cuando intentas ocultar algo.
De hoy en adelante, detente...
observa cuidadosamente cuando alguien
te mire a los ojos; di lo que quieras con ellos
y observa lo que la otra persona quiere decirte...
verás cómo esa persona, también captará tu mensaje.
Recuerda que, una mirada, dice más que mil palabras...
Mÿçh꣣ë
©Derechos Reservados
 |