Cuando ya no esté
Cuando ya no esté,
quiero que me recuerdes
como alguien que te amó;
como esa flor
la cual se marchita lentamente
sin que puedas evitarlo,
pero que aún así conserva su olor.
Quiero que me recuerdes,
en el soplido del viento,
en el sonido del mar,
en el azul del cielo;
como algo hermoso que llegó a tu vida
para llenarla de amor;
para hacerla una eterna melodía.
No quiero que sufras,
pues mientras he estado a tu lado,
he conocido la vida, la felicidad verdadera,
la razón para vivirla.
Siempre has sido
un ejemplo de amor y valentía,
de enfrentar las amarguras con voluntad y armonía.
Eres mi fortaleza, el timón del barco en mi
vida.
Eres calma en la tempestad, eres control y
salida;
salida para mis males, mis defectos y manías.
Gracias por permitirme ser poesía de tus días.
Cuando ya no esté,
si alguien llega a tu vida,
no te preocupes amor, no tendré melancolía,
pues mientras he estado contigo,
he sido tu vida y tú la mía.
Sólo te pido que nunca
me saques de tu corazón,
pues mi recuerdo te sigue
por dondequiera que voy.
Eres inolvidable,
contigo he aprendido todo,
lo que soy, lo que vivo, lo que tengo,
y aunque no he sido
el mejor ejemplo de perfección,
quiero que sepas mi vida,
que nunca he tenido un momento
sin pensar en ti y en tu amor.
Cuando ya no esté,
sólo recuerda,
¡que me hiciste vivir...!
~Mÿçh꣣ë~
©Derechos Reservados