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El
beso, es la expresión más sublime
del amor;
es ese susurrar que se siente en el
corazón;
es esa caricia dulce, tierna,
delicada,
en la que posas tus ansias, tus
deseos, tus fantasías.
¡Un beso no es sólo eso!
Es expresar tus emociones en toda
su plenitud.
Es entregarte totalmente
y fundirte en la divinidad de un
roce celestial,
en el cual tus labios ceden ante la
armonía,
la tranquilidad, la paz, la pasión,
y la sublimidad que despierta el
contacto
con las sensaciones exteriores que
te produce
el sentirte adherido a otro cuerpo.

Un beso va más allá de un simple
toque de labios...
es el reflejo de lo que llevamos en
nuestro interior;
es la unión del alma y el corazón,
adheridos bajo un mismo nombre,
en un mismo espacio, en un mismo
tiempo.
Es tocar las más íntimas fibras
de nuestro ser
y entregarlo sin medida, en uno de
los actos
más espontáneos que podemos
ofrecer
como prueba de nuestro más grande
amor.

Un beso es el principio de todo.
Es el comienzo de lo que crecerá
con el tiempo.
Es la marca definitiva en tu vida.
Es —simplemente— donde depositas tu
energía...
es explorar lugares donde pensabas no
llegarías;
el renacer de tus entradas y
salidas.
Desde este momento, cuando des un
beso,
entrégate en él y sentirás la
fuerza
que sale de ti, transmitiendo todo
tu sentir.
Para besar solamente necesitas tus
labios,
poner el alma, el corazón, las
ganas,
y darte cuenta de que un beso,
¡no es sólo eso...!

Mÿçh꣣ë©
©Derechos Reservados






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