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Recuerdo
aquella dulce tarde
brillante y soleada
donde tu presencia
se hizo mía,
y la mía te arropaba.
Recuerdo el paisaje
alrededor,
y cómo, a pesar de
la gente,
nuestros ojos y
sonrisas
se encontraban, de
repente.
Recuerdo cuánto
reímos,
y cómo tu cabello y
rostro, acariciaba,
mientras
respondiendo a mis
caricias,
tus bellos ojos,
disimuladamente,
cerrabas.
Recuerdo cada
detalle, cada gesto,
vida mía
que si bien no
pudiera recordarlos,
buscaría muy dentro,
en mi interior
e igualmente los
recordaría.
Recuerdo nuestros
juegos que
con grandes
carcajadas se
vestían,
y cómo según se
acercaba la noche,
nuestras almas, en
una misma, se unían.
Recuerdo cada lugar
visitado,
cada esquina, cada
bloque, cada parada,
y en cada una de
ellas, ésa,
tu intensa, profunda
y tierna mirada.
Recuerdo nuestro
esperado encuentro,
ése que con tantas
ganas, deseaba,
y cómo tus manos con
gracia se movían
mientras mi cuello y
cintura rodeabas.
Recuerdo con cuanta
ternura me hablabas,
mientras nuestras
dudas y miedos
escapaban;
pero esa noche,
sencillamente, era
nuestra
y hasta las
estrellas, felices,
danzaban.
Recuerdo tu pregunta,
de si me intimidabas,
y yo, diciendo que
no, de miedo
temblaba;
y frotamos nuestros
rostros, uniéndose
nuestras caras
porque temía en el
fondo, que ese beso
llegara.
Recuerdo ese
fragmento del camino
andado
donde mi mano, con
disimulo tomaste,
y cuando estando de
espaldas a ti,
con ternura y
firmeza me abrazaste.
Recuerdo los besos
con los que rodeaste
mi cara;
en cada uno de ellos,
tu aliento, tu
respiración;
y abrazada a ti, me
perdía en tu mirada,
sintiendo que poco a
poco robabas mi
corazón.
Recuerdo cuando
cogidos de la mano
dormimos,
muy breve el
instante, pero muy
emotivo,
y cuando tu corazón
toqué, y en cada
latido,
dejabas ver tu temor,
el cual fue
compartido.
Recuerdo esa noche,
cada día, cada
instante,
la recreo en mi
mente porque no
quiero olvidar
el momento de la
plenitud, cuando mis
labios rozaste;
donde diste ilusión
a mi vida, a pesar
de mi frialdad.
~Mÿçh꣣ë~
©Derechos Reservados
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